Hoy estoy especialmente cansada y no entiendo el motivo. Tampoco he hecho algo que me haya llevado mucho esfuerzo, en mi caso mental. Entiendo estar cansada después de una reunión, pero no sin haberla tenido. Anoche dormí bien, por lo que no comprendo cómo se me están cerrando los ojos en este preciso momento. Eso quiere decir que no tardaré mucho en estar durmiendo, lo que conlleva también que mañana a las siete de la mañana esté con los ojos como platos.
Mi dormitorio da al este y no me gusta bajar la persiana por completo. En verano veo amanecer muchos días porque el nacimiento del sol me despierta. Pero no es por la salida del sol por la que nunca bajo completamente la ventana. Es simplemente que no me gusta la oscuridad completa.
En la casa de mis padres mi dormitorio daba al oeste y tampoco bajaba la persiana por completo. En invierno dejaba que la luz de la calle entrara por las rendijas y en verano directamente la dejaba a la mitad, por lo que la luz del día entraba a raudales. Me gustaba despertar así. En invierno también lo hubiera hecho, pero me hubiera helado de frío, porque en la casa de mis padres las ventanas estaban compuestas por la parte superior correspondiente a la ventana y la parte inferior en madera, que llegaba desde la mitad al suelo. Es decir, eran como puertas, sólo que sin poder salir. Lo que ocurre con la madera en invierno es que permite que entre el frío, pero además... bajaba la persiana porque las inclemencias climáticas del invierno machacaban la madera. A cada poco tiempo había que lijar y pintar todas las ventanas. También en verano tenía que bajar la persiana completamente cuando daba el sol de la tarde.
Vistas desde fuera esas ventanas son originales, la madera luce mucho, pero no deja de ser muy latosa. Ahora ya no me tengo que preocupar del sol ni del frío ni de bajar las persianas a tope. Ahora directamente dejo que entre la luz del sol y sigo gozando al despertarme cuando la luz del día me da en pleno rostro.

2 comentarios:
He leído este post y creo que conozco la causa de tu cansancio: el Capota.
Entonces también has leído la entrada anterior.
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