Después de llegar a casa no hace ni diez minutos sólo deseo ponerme a leer. Creo que he evitado venir antes porque sabía que me olvidaría de todo, como me ocurrió ayer.
Mi sobrina, la mayor, que además es mi ahijada, no para de preguntarle a su padre sobre mi coche. Porque si el coche está roto a ver cómo voy a trabajar. Yo ya sé que ese coche les encanta a mis sobrinas, quizás influye en que en verano las he llevado alguna vez delante a las dos, sin sillas ni nada. Yo les decía: "Y si me pillan los guardias, ¿qué les vais a decir?".
En fin, es buena hora para relajarse y leer un poco. Hoy... que ya no tengo más obligaciones. Podría ponerme incluso el pijama.
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