Hay días que te parten por la mitad de una manera que no se puede controlar. La primera llamada que he tenido esta mañana ha sido una llamada que nadie desea, porque a nadie le gusta recibir malas noticias. Aunque dentro de lo malo, no es tan malo. Mi hermano me decía al otro lado que había tenido un accidente de coche, y obviamente si me estaba llamando él no ha sido tan grave.
Parece ser que ha dado dos vueltas de campana en un barranco después de una curva y no ha podido controlar el coche. Iba solo. Y yo, que en estas situaciones soy muy aprensiva, o que quizás estoy demasiado unida a mi hermano, me he desmoronado como un castillo de naipes. Me he quedado hecha polvo y me he repuesto cogiendo papeles y cambiándolos de un sitio a otro.
Entonces ha llegado alguien que me ha alegrado la mañana de alguna forma, porque el rato que he estado con esa persona me ha llevado a desconectar de alguna manera. Es que hay personas que nos hacen ver el mundo por un cristal luminoso. Hay personas que nos hacen sonreír, pese a todo. Yo era consciente de que no estaba al 100%. Y entonces he sabido que me tenía que marchar de la oficina, que no podía atender gente a la que le iba a preguntar varias veces qué es lo que me estaba diciendo porque mi cabeza está en otro sitio. Y no me gusta dar explicaciones, sobre todo en una situación así.
Mi hermano está bien, en su casa, descansando y con lo que coloquialmente llaman "el cuponazo cervical". Generalmente los médicos no pueden determinar concretamente cuando hay un problema en las cervicales, y la gente, por el tema de los seguros, se aprovecha de llevar el collarín más tiempo del necesario hasta cobrar las indemnizaciones por las bajas correspondientes. Al médico no le queda más remedio que dar fe de la palabra del paciente porque él no puede hacer un diagnóstico completo, porque no hay manera de que el médico lo sepa. De esto me he enterado hoy por una persona ajena a mi familia, pero que se lleva muy bien con nosotros.
De todas formas, unas horas después, ya me encuentro más tranquila.
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