viernes, enero 19, 2018

Pálida luz en las colinas

Tenía ganas de leer a Ishiguro, que no había leído nada de él -ni siquiera le conocía- hasta que ganó el Nobel el año pasado. Tampoco debía ser muy sonado porque sus novelas han sido reeditadas en 2017, y la edición anterior es de 1994. Comencé por éste porque es el primer libro que escribió, aunque no el más célebre. Es una novela cortita que se lee rápidamente, pero cargada de tal intensidad que aún estoy reflexionando... Porque en esta novela es más importante lo que no se dice que lo que nos cuenta el autor. Ese silencio velado no deja de sorprendernos, y es que a veces es más interesante algo que se insinúa y que no sea tan explícito. La novela está trabajada con tal maestría que no deja indiferente al lector. 

Etsuko es una japonesa que vive en Inglaterra. A propósito del suicidio de su hija mayor, Keiko, comienza a rememorar momentos de su vida en Nagasaki, cuando era una mujer recién casada y estaba embarazada. En su casa en la campiña inglesa recibe la visita de su hija menor, Niki, una joven algo rebelde pero pendiente de la pérdida de su madre. Las dos mujeres no conviven, sino que coexisten en la casa y apenas hablan porque no tienen mucho que contarse.
Etsuko y su hija ven una niña en un columpio y la madre comienza a recordar su vida en Nagasaki.

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Nakagawa, barrio de Nagasaki

Corren los años 50 y Nagasaki se recupera de los estragos de la bomba atómica. Etsuko vive en una urbanización a las afueras de la ciudad junto a su marido Jiro. Esperan un bebé, él se encuentra inmerso en su trabajo, y a veces reciben la visita del padre de él, Ogata-San, con quien Etsuko se lleva muy bien, generalmente compadecida por el escaso interés y afecto que su propio hijo muestra en él. Pese a que ella es sólo su nuera, parece que el suegro está más unido a Etsuko que a su propio hijo. 
Frente a la ventana hay una casona destartalada donde se mudan una madre con su hija de diez años, Sachiko y Mariko. En el barrio todo el mundo critica a la madre, que pasa mucho tiempo fuera de la casona dejando sola a la niña, que ni siquiera va al colegio. Etsuko consigue hacerse amiga de Sachiko e incluso le ayuda a encontrar trabajo en una casa de comidas en el barrio de Nakagawa, y muy pronto se da cuenta de lo extrañas que son sus vecinas, tanto la madre como la hija. La madre lleva tiempo deseando marcharse a América con Frank, un americano borracho que se gasta todos los ahorros de Sachiko en alcohol. Mariko no soporta a Frank y dice cosas sin sentido, parece ser que la niña ha visto cosas terribles durante la guerra mientras vivían en Tokio. Frank siempre les promete que las llevará a América pero nunca llega a cumplir su promesa. Y la niña quiere volver a casa de su tío, donde podrá criar a la camada de gatitos. Sachiko y Mariko son dos criaturas extrañas que despiertan no sólo la curiosidad de Etsuko sino del propio lector como espectador de lo que está "viendo". 

Me parece una novela muy sutil, magistralmente estructurada, y con una guinda final que no nos pilla de improviso, porque el autor nos va dando raciones de señales que nos hacen llegar a la conclusión final incluso antes de leerla. Me ha gustado bastante. Y como ha sido tan rápida su lectura he llegado incluso a plantearme leer la otra novela que tengo del autor...

EL AUTOR:

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Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki en 1954, pero se trasladó a Inglaterra en 1960, y en la actualidad vive en Londres. Está considerado uno de los mejores escritores contemporáneos, fama que ha rubricado la concesión del Premio Nobel en 2017. Es Oficial de la Orden del Imperio Británico y Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés. Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas. Es autor de siete novelas -Pálida luz en las colinas (Premio Winifred Holtby): "Ha sabido mantener el perfecto equilibrio entre la suavidad de las formas y la tensión dramática. El material narrativo está magistralmente controlado" (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia); Un artista del mundo flotante (Premio Whitbread): "Novela hecha de aire, de leves crujidos interiores. Un verdadero esfuerzo de equilibrio narrativo" (Eloy Tizón, El Mundo); Los restos del día (Premio Booker): "Una novela deslumbrante" (Félix Romeo); Los inconsolables (Premio Cheltenham): "Un gran texto de asombrosa verbalidad, insólito por la tradición que recupera, falsamente realista, desestabilizador, provocativo, audaz, que revela el enorme talento que subyace en la escritura" (Robert Saladrigas, La Vanguardia); Cuando fuimos huérfanos: "Una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos" (J. Ernesto Ayala-Dip, El Correo); Nunca me abandones (Premio Novela Europea Casino de Santiago): "Lo que hubiera sucedido si Un mundo feliz hubiera sido escrita por el autor de El proceso... Una fábula intensamente humana sobre mundos que se han vuelto intensamente inhumanos" (Juan Gabriel Vásquez, El Periódico); y El gigante enterrado: "Mezcla absorbente de fábula y de épica que se unen en una narración hilarante y onírica" (Diego Gándara, La Razón)- y un libro de relatos -Nocturnos: "Un virtuoso de la lengua inglesa, tan sutil y riguroso como su maestro, Henry James. Los cuentos que componen Nocturnos van construyendo, uno detrás de otro, algo así como una trama musical" (Alberto Manguel, El País)-, obras extraordinarias que Anagrama ha publicado en castellano.

EL LIBRO:

Título original: A Pale View of Hills
Autor: Kazuo Ishiguro
Traductor: Ángel Luis Hernández Francés
Editorial: Anagrama (3ª edición, en octubre de 2017)
Número de páginas: 203
ISBN: 9788433931276

Valoración: 8/10

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