jueves, enero 11, 2018

Calma

No me gusta ir a dormir con noticias tristes. Así que me he rodeado de esas cosas buenas y cotidianas que a mí me relajan: ponerme el pijama y escribir en pijama, tomarme un café (que no me afecta por las noches), mirar uno de los posavasos del Guernica (adquirido en el Museo Reina Sofía), un libro que me enganche (novela negra para contrastar con el tipo de narrativa anterior), y sólo me queda escuchar a Joaquín Sabina, pero si pongo Sabina tarareo sus canciones y no leo. Y lo que quiero es meterme de lleno en la historia.

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