
Hay conversaciones que se agotan en sí mismas y otras que no deseamos que terminen nunca, pues hay personas con las que hablamos y los temas de conversación nunca terminan.
Esta tarde me ha llamado una persona y ya desde el minuto uno estaba diciendo que esperaba otra llamada. Se me nota demasiado cuando no quiero hablar y estoy deseando colgar el teléfono. En realidad no esperaba otra llamada, sino que quería hacerla yo, aunque sabía que mi amiga V. no iba a responder por la situación traumática que está pasando en estos momentos. Así que me he dedicado a escribirle una gran parrafada animándola por whatsapp y hemos quedado en que mañana hablaríamos.
Es cierto que últimamente hablo con personas que me hacen sonreír en cada minuto de conversación. Y si hay personas así se merecen un mundo entero.
En estos momentos se me caen los párpados. Los viernes por la noche consiguen que me vaya a dormir con unas ganas inmensas. Debe ser el cansancio de toda la semana.
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