Hoy es viernes y los sueños brillan más.
Estaba pensando que más me vale disfrutar de estos viernes vísperas de ninguna responsabilidad, porque me esperan dos meses donde los viernes no voy a poderlos saborearlos como hoy. Con dos largos días para permitirme vivir a la deriva, pasearme en pijama todo el día, remolonear mientras veo moverse el sol por la ventana...
Siempre se disfruta más de las cosas cuando aprendemos a valorarlas, y se valoran cuando hemos estado en el otro extremo. Es como todo: valoramos la felicidad porque hemos pasado por etapas infelices, valoramos el amor cuando hemos aprendido a estar solos, valoramos la soledad cuando nos han hecho sufrir, valoramos el ruido cuando hemos sentido el silencio...
Así que vamos a disfrutar de esta noche de viernes porque habrá viernes que tendré que irme pronto a la cama porque el sábado me tocará hacer cosas. Muchos sábados me toca, pero no mañana. Así que me toca saborear de estos momentos, disfrutar del presente. El resto... ya llegará.

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