No tener coche e ir caminando por la calle hace que me fije más en las cosas que me rodean, porque pasa todo a mi lado como a cámara lenta.
Así que hoy, caminando por la calle San Roque, me he detenido un momento y me he encontrado con la hornacina, que será de San Roque, santo que da nombre a la calle, incrustada entre dos casas.
He pasado innumerables veces por ahí y nunca la había visto.
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