miércoles, febrero 07, 2018

En el mes de febrero

Cada mes de febrero me acuerdo de él. De cuando le miraba y me perdía en sus ojos. De cuando me estremecía sólo con rozarle. De cuando le tocaba la barba o le apartaba el pelo de los ojos. 
Sólo se me podía ocurrir, después de pasado el tiempo, decirle que quedemos el próximo miércoles para celebrar San Valentín, e inmediatamente después decirle que se olvide de San Valentín.
Ya le dije hace unos años, también en un mes de febrero, que un día me desenamoraría de él, y es que entonces ya no estaba enamorada. Ahora sólo le quiero... de otra manera. 
Ya no me tiembla la voz, ni siento que mis piernas son de mantequilla cuando él está delante, ni le llamo sólo para escuchar su voz, ni me permito perderme en su mirada. Ahora le miro y siento que le aprecio... como se puede apreciar a un hermano.

Un día dejamos de amar. Ayer amábamos y hoy no sentimos lo que sentíamos entonces. Las mariposas han desaparecido y lo que queda después... En mi caso fue tal desgaste emocional que hoy en día huyo de cualquier acercamiento. Supongo que aún estoy curando las heridas, y eso que ha pasado un tiempo. 

A veces echo de menos la complicidad, robar besos a la otra persona, despertarme por las mañanas junto a alguien, el silencio compartido con alguien, los secretos, el roce físico. A veces lo echo de menos, pero no tanto. Puedo vivir sin ello. El ser humano termina adaptándose a todo. 

No hay comentarios: