Hace demasiado frío. Y está nevando. Pero miro por la ventana y cae una pelusilla blanca y suave, que más bien parece algodón. No tiene pinta de que mañana aparezcan los tejados blancos. Creo que dijeron que esta noche iba a ser la peor, pero en cuanto pase nos olvidaremos de la nieve, espero, hasta el próximo invierno.
De pequeña he visto nieve incluso en mi cumpleaños, en el mes de abril. Pero como dice el refrán, abril es un mes de agua, y no de nieve.
Como llevo varias horas de retraso de sueño, hoy me quedaré dormida enseguida. Estoy leyendo muy despacito. Hay veces que dejo la lectura porque hay momentos emotivos, e incluso muy tristes. Pero estoy a la expectativa, porque va a ocurrir algo... Se intuye... Un reencuentro.
Se me hace tarde. No tanto como otros días, y sigue siendo tan buen momento para ir a leer como cualquier otro.
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