Lo que más pereza me da es ponerme las botas a las siete y marcharme. Observo unos oscuros nubarrones en el horizonte y pienso en el frío que debe hacer fuera.
Mientras leo a Follett y saboreo un café a media tarde.
Es posible que mañana termine el libro, aunque ya me he descargado otro eBook, porque estoy siguiendo a rajatabla alternar las lecturas de libros de papel y electrónicos.
Hace un año no hubiera imaginado que al final el eBook dejaría de estar en su caja. No lo hubiera imaginado.
Sigo saboreando ese café a media tarde. Mientras disfruto de la novela.

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