He pensado que sería buena idea pasarme por la librería a por el quinto libro de la Serie Bergman. Saber que está y no haberlo leído aún... me supera. Sabía que no lo iban a tener, es que lo sabía. La librería es pequeña. Así que lo he encargado.
¿Pero cómo iba a salir de la librería con las manos vacías? Eso también es impensable.
Caminaba por el asfalto mojado, aunque ya no llovía, y sentía la desazón, que cada vez es mayor.
El deseo de ver a mi abuela crecía a cada paso. El siguiente día que me puedo escapar es el miércoles.
Después he hecho la llamada. Mi madre me ha dicho que era raro que la llamara a las siete. Quería que me confirmara el horario de la residencia.
Cuando decido algo lo hago y ya está. Ya no cambio de opinión.
Ahora tengo que pensar cada cuánto tiempo iré a ver a mi abuela. Establecer una rutina...
De momento, este miércoles ya lo tengo decidido.
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