He salido a las siete de casa para ir al supermercado y he vuelto a las ocho.
Antes me he pasado por una tienda que me pillaba por el camino, y no he entrado a comprar sino a hablar. He puesto mi granito de arena. Siempre intento ayudar a quienes se lo merecen. Nuestra conversación ha durado bastante porque calculo que en el supermercado habré estado unos diez minutos.
En fin... Salgo para diez minutos y me tiro una hora fuera. También he dibujado una flor en la luna de un coche. Para ello, he dejado las bolsas de la compra en el suelo y me he puesto manos a la obra. El dueño del coche sabrá que he sido yo. No es la primera vez que le dejo mi impronta en el cristal, siempre un dibujo, nada de escribir. Cualquiera que se asomara a una ventana y me viera...
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