No me explico cómo últimamente a las dos sigo aún con los ojos abiertos y la mente despejada. Eso sí, a las dos quitaré la luz. Que luego por la tarde me entra sueño y no es plan. De momento seguiré leyendo.
Me gusta mucho este silencio. Cuando no se oye un alma, no se escucha ruido, no se oyen coches. Es reconfortante dejarse envolver por las brumas de la noche, en el silencio y la oscuridad.
Son casi las dos y va siendo hora de dejarse abrazar por Morfeo.

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