Hoy es uno de esos días en que aparecen personas que nos animan el día. Sin subterfugios, sin medias tintas. Personas que aparecen con toda la naturalidad y con una sonrisa enorme.
De trabajo no voy a hacer nada hoy, pero lo que me apetece, después de haberme pegado la panzada planchando camisas y con la maleta casi hecha, es ir a la cafetería a tomar otra cerveza. Porque los viernes son de estar rodeados de gente.
Al fin y al cabo, yo creo que llegaré a Logroño a cenar. Quizás algo más tarde de lo habitual...

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