Esta mañana tomábamos el vermout en una cafetería donde hay una biblioteca solidaria. Hay una estantería con libros de todo tipo y en la balda inferior hay juguetes. Está claro dónde han ido mis sobrinas nada más llegar.
Me he acercado, porque si hay libros no puedo no echar un vistazo, y me he encontrado a mi sobrina de cinco años leyendo. El texto estaba en minúsculas. Y me he quedado un rato observándola, porque la veo con muchas ganas de leer.
Me agrada saber que mi sobrina adora los libros. Ya me la imagino viniendo a mi casa a pedirme libros. Porque es ya una pequeña lectora en ciernes.
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