En el pasado he visitado otras ciudades por donde pasa el río Duero, como Zamora y Oporto, pero su paso por Soria en otoño es simplemente espectacular. Es que no sabía para dónde mirar.
Me quedan algunos sitios de ver, como la famosa iglesia de Santo Domingo, el Museo Numantino o la Casa de los Poetas, lugares que dejo para mañana. Hoy he estado en lugares que merecían mucho la pena y afortunadamente no llovía aún. Porque no me imagino paseando junto al Duero y poniéndome de barro hasta arriba.
Soria es como un pueblo grande, y me encanta porque se puede ir a todos los sitios caminando. También por el tapeo.

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