Plaza Mariano Granados, Soria
Cuando a principios de noviembre decidí viajar a Soria, buscaba la comodidad de la cercanía, pero también descubrí que, con motivo de Todos los Santos, celebraban durante esa semana el Festival de las Ánimas, y a medida que iba descubriendo más cosas comprendí que era una ciudad muy ligada a la literatura.
Así que marché a Soria, ciudad que sólo conocía de paso.
Soria me resultó una ciudad acogedora, sobre todo porque todo se concentra entre dos plazas: plaza de Mariano Granados y Plaza Mayor, pasando por la bulliciosa calle El Collado. Lo que más me llamó la atención es que en esos lugares se concentraba casi toda la gente, en un ir y venir sin pausa, una calle de tiendas que no tenía muchas tiendas, y un sinfín de restaurantes y bares de tapas, que lloviera o no lloviera concentraban multitudes en las entradas a los mismos.
Así que voy a empezar por el final, es decir, por lo que dejo para lo último cuando hablo de los viajes: la gastronomía.
Y es que en Soria el buen yantar es un deleite para los sentidos. Y qué puedo decir yo, que adoro el tapeo: pues que me sentía en mi salsa.
Torreznos de Soria
Y por supuesto, tengo que hablar de los torreznos de Soria. No es que me vayan mucho, pero había que probarlos, y puedo asegurar que nunca he probado unos torreznos tan ricos. Trozos pequeños y crujientes que sabían a gloria. Pero no probaría los torreznos hasta el sábado, ya que, como bien digo, no es un plato que me atraiga.
Torrija de Soria
Sin embargo, hubo un momento en que yo intenté probarlos pero no sé si estaba despistada o qué, el caso es que se me fueron los ojos hacia un cartel y en vez de torreznos pedí una torrija. Debe ser que empiezan igual. Las torrijas también son típicas de allí, pero no entra bien cuando lo que estás bebiendo es una cerveza.
Tosta de paté a la pimienta con mermelada
Las tostas son algo típico en una ciudad donde casi todo el mundo se encuentra a todas horas de tapeo. Así que en un bar de la plaza Mariano Granados, comí una tosta de paté a la pimienta con mermelada, que sabía riquísima. Lo que me sorprendió es que más parecía un bar de copas -por la iluminación y la música- que un bar de tapas.
Bao de ternera de Soria
En un bar en la Plaza Mayor también comí un bao de ternera de Soria, que sólo puedo decir que se me hace la boca agua sólo de pensar en lo rico que estaba.
Pero si hay algo que es propiamente soriano es la mantequilla. Y hay mantequilla para todos los gustos. Las mantequerías York, famosas en la ciudad, son establecimientos que tienen los mostradores con productos típicos, y al fondo tienen una cafetería.
Interior de Mantequerías York, plaza de Mariano Granados
Siempre estaban llenas de gente, había que coger número, así que yo me limitaba a desayunar por las mañanas, en uno de los pocos momentos donde la tienda no estaba llena de turistas.
Sin embargo, no fue allí donde adquirí los frascos de mantequilla que traje, mantequilla natural con virutas de trufa... Ni que decir tiene que estaba exquisita.
Se puede decir que en Soria se come bien, todo muy de nuestra tierra: huevos rotos, embutidos y patés, quesos, champiñones, dulces, productos de la huerta. Hay una amplia variedad.
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