Qué mejor sitio que visitar en días de lluvia que el Museo Numantino, que es pequeño pero me ha parecido magnífico. Al salir seguía lloviendo y he entrado en un centro comercial, que también era muy pequeño.
Y he terminado cogiendo lotería en una administración con una larga fila bajo el agua. Y eso que aquí hay administraciones de lotería a cada pocos metros, pero todo el mundo iba a la misma.
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