Arcos y capiteles de San Juan de Duero
He dejado para lo último la arquitectura religiosa soriana, porque es mucho lo que hay, sobre todo de estilo románico. Recuerdo haber estudiado la fachada de la iglesia de Santo Domingo en Historia del Arte de COU y ya entonces me impresionó, pero mucho más me sorprendió cuando la tuve delante. Así que aquí haré una descripción de los edificios religiosos que visité en Soria, que fueron unos cuantos. Hablaré de ellos en la medida en que los fui visitando, y no en todos los templos religiosos entré, unos porque estaban cerrados, en uno incluso había una boda.
Iglesia de Nuestra Señora de la Mayor, Plaza Mayor
En plena Plaza Mayor se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Mayor, reconocible porque junto a una de sus puertas se encuentra la famosa estatua de Doña Leonor Izquierdo, esposa de Don Antonio Machado. Una placa junto a la estatua informa que en esa iglesia contrajeron matrimonio el 30 de julio de 1909. También aquí se celebró el funeral de la esposa el 2 de agosto de 1912.
Originariamente era la iglesia románica de San Gil del siglo XII, de la que se conservan la portada, el absidiolo del lado de la epístola, un sepulcro y parte de la torre. Durante el siglo XVI se reunía aquí el Cabildo de la Colegiata mientras se realizaban obras en la Colegiata, rebautizándose poco después como Nuestra Señora de la Mayor.
Destaca su portada románica compuesta por tres arquivoltas con capiteles decorados. Hace años había un corredor sobre el coro llamada "del Cabildo Eclesiástico", desde el cual el clero contemplaba los espectáculos y fiestas públicas que se celebraban en la Plaza Mayor. Se cegó porque se consideró que distraía en exceso a los sacerdotes de sus obligaciones.
Subiendo hacia una de las colinas del centro de Soria, llegamos a la iglesia de Nuestra Señora del Espino, contigua al cementerio, en cuyo atrio sobrevive un anciano olmo quebrado al que no le falta la placa que nos recuerda el poema de Antonio Machado: "A un olmo viejo...".
Muy cerca se encuentra el Convento de las monjas Carmelitas Descalzas. Históricamente fue la noble Doña Beatriz de Beaumont quien compró en 1577 esta casa-palacio al cura Don Jerónimo de Morales, pagando por ella 2.700 ducados. Doña Beatriz, junto con algunas de las más distinguidas señoras de la ciudad, esperaba ansiosa la llegada de Santa Teresa, rodeada de señoría, gente distinguida y de un montón de sorianos de todas las edades.
Siguiendo el recorrido hacia el río Duero, nos encontramos con las ruinas de la iglesia de San Nicolás. Se trataba de un templo románico, en pleno corazón del casco antiguo de la ciudad, construido en los siglos XII y XIII, que ha llegado hasta nuestros días en forma de ruina. Del origen de esta iglesia, sólo se sabe que figuraba entre las primitivas parroquias en el censo de 1270 de Alfonso X el Sabio. En el siglo XIX, dado el mal estado del templo, se desmontó la techumbre y el altar se trasladó a la iglesia del hospital de San Francisco. En 1908 su portada de llevó a la fachada principal de San Juan de Rabanera y fue declarado Monumento histórico-artístico Nacional en 1962.
En ella se conservan restos de pinturas murales protogóticas alusivas al asesinato del arzobispo de Canterbury, Santo Tomás Becket.
La siguiente parada es la Concatedral de San Pedro. Se dice que en el siglo XII, tras la repoblación, creció rápidamente el vecindario, lo que movió al obispo de Osma a elevar la parroquia de San Pedro a la categoría de Colegiata, con lo que la dotó de un Cabildo de curas que vivieron en el monasterio construido al efecto en la parte norte del edificio. A principios del siglo XVI se desmoronó la torre y gran parte de la techumbre, y se reconstruyó en estilo gótico. Fue elevada a concatedral en 1959, manteniéndose la capital eclesial de la diócesis en el Burgo de Osma.
Cruzando el Duero, se encuentra uno de los lugares más espectaculares de la ciudad, el Monasterio de San Juan de Duero. En el siglo XII, la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén se instaló aquí reformando una pequeña iglesia románica que ya existía y levantando el resto del monasterio. Tras muchos años de abandono, en 1882 fue declarado Monumento Nacional.
El claustro, que se cree que empezó a construirse en el siglo XII, es la única dependencia monacal que queda y uno de los más originales del románico español por la variedad de influencias de su arquitectura: trazas románicas, arcos apuntados tendentes a la herradura, arcos que se entrelazan y otros secantes.
Los chaflanes, con clara influencia árabe, están rematados con arcos califales. No mantiene la techumbre, lo que aún le otorga más originalidad.
El interior es románico y de una sola nave, con bóveda de horno en el ábside y de cañón apuntado en el presbiterio. Delante de éste hay dos templetes, uno con cúpula piramidal y otro con cúpula semiesférica, de clara influencia oriental. Los capiteles de estos templetes cuentan con escenas bíblicas y seres fantásticos.
La razón de ser de estos dos templetes se atribuye al tipo de ritual cristiano que realizaron los moradores originales, por lo que perviviría de base para sostener una gran tela que haría las veces de iconostasis (separación del presbiterio de la nave).
Siguiendo la ribera del Duero, se llega hasta la ermita de San Saturio, adosada a un barranco de difícil equilibrio. Bécquer escribió que este santuario "es más notable por su pintoresca situación que por el mérito artístico de su fábrica". No llegué a la ermita porque empezaba a llover, y el paraje es muy bello pero no se disfruta con lluvia.
Otro de los templos religiosos que merece la pena visitar es la iglesia de Santo Domingo. Originariamente fue la iglesia de Santo Tomé, de la que sólo se conservan algunos tramos. Este templo se derruyó parcialmente en el siglo XII y se construyó otro más grande. Cuenta la tradición que la posible mecenas de la obra pudo haber sido Leonor de Plantagenet, esposa del rey Alfonso VIII, hija de los reyes ingleses Enrique II y Leonor de Aquitania, hermana de Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.
En el siglo XIV se reformó gran parte de la iglesia y se fundó anejo un convento de dominicos que la rebautizaron como iglesia de Santo Domingo. Desde 1853 ocupa el edificio la Comunidad de Hermanas Clarisas.
El templo tiene planta de cruz latina con tres naves, cubierta la central con bóveda de cañón apuntado. El interior es sobrio y en la iglesia lo que más destaca es, sin duda, la fachada.
La fachada tiene forma de frontón triangular coronado por una cruz florenzada, con un gran rosetón central y filas de arcos ciegos en los laterales.
En las jambas de la entrada, los capiteles están decorados con escenas bíblicas del Génesis y de la vida de Cristo.
En el tímpano aparece Dios sedente con el Niño en sus piernas, cuatro ángeles portando los símbolos de los evangelistas, el profeta Isaías y la Virgen María.
La riqueza de las arquivoltas la convierten en una de las más alabadas del románico español. La primera representa los 24 ancianos músicos del Apocalipsis; la segunda, la Matanza de los Inocentes; la tercera, escenas de la vida de la Virgen y del nacimiento y vida de Jesús; y la cuarta, la Pasión, muerte y resurrección de Jesús. Una verdadera Biblia en piedra.
Muy cerca se encuentra la iglesia de San Juan de Rabanera, un espléndido templo románico del siglo XII con trabajada fachada y bello ábside. Se encuentra frente al edificio de la Diputación. Su portada cuenta con tres arquivoltas lisas, capiteles tallados y frontón historiado, que perteneció a la iglesia de San Nicolás.
Lo que más llama la atención es el ábside románico, que presenta ventanales ciegos profusamente ornamentados con relieves geométricos.
Para terminar, regreso a la Alameda de Cervantes, donde se ubicaba la ermita de la Soledad, un antiguo humilladero del siglo XVI. La ermita, en su origen, no era más que un pequeño santuario a la entrada de la ciudad, donde las gentes de la comarca venían a rezar al Santo Cristo del Humilladero en los días de mercado. En el siglo XVI, la poderosa familia de los Ríos Salcedo pagó la ampliación, agregándole por delante otra capilla mucho mayor, en cuyo altar colocaron la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro, quedando como capilla trasera la original con el Santo Cristo del Humilladero. Del siglo XVIII son la portada y el campanil.
Destaca su portada románica compuesta por tres arquivoltas con capiteles decorados. Hace años había un corredor sobre el coro llamada "del Cabildo Eclesiástico", desde el cual el clero contemplaba los espectáculos y fiestas públicas que se celebraban en la Plaza Mayor. Se cegó porque se consideró que distraía en exceso a los sacerdotes de sus obligaciones.
Iglesia de Nuestra Señora del Espino
Subiendo hacia una de las colinas del centro de Soria, llegamos a la iglesia de Nuestra Señora del Espino, contigua al cementerio, en cuyo atrio sobrevive un anciano olmo quebrado al que no le falta la placa que nos recuerda el poema de Antonio Machado: "A un olmo viejo...".
Convento de las monjas Carmelitas Descalzas
Muy cerca se encuentra el Convento de las monjas Carmelitas Descalzas. Históricamente fue la noble Doña Beatriz de Beaumont quien compró en 1577 esta casa-palacio al cura Don Jerónimo de Morales, pagando por ella 2.700 ducados. Doña Beatriz, junto con algunas de las más distinguidas señoras de la ciudad, esperaba ansiosa la llegada de Santa Teresa, rodeada de señoría, gente distinguida y de un montón de sorianos de todas las edades.
Ruinas de la iglesia de San Nicolás
Siguiendo el recorrido hacia el río Duero, nos encontramos con las ruinas de la iglesia de San Nicolás. Se trataba de un templo románico, en pleno corazón del casco antiguo de la ciudad, construido en los siglos XII y XIII, que ha llegado hasta nuestros días en forma de ruina. Del origen de esta iglesia, sólo se sabe que figuraba entre las primitivas parroquias en el censo de 1270 de Alfonso X el Sabio. En el siglo XIX, dado el mal estado del templo, se desmontó la techumbre y el altar se trasladó a la iglesia del hospital de San Francisco. En 1908 su portada de llevó a la fachada principal de San Juan de Rabanera y fue declarado Monumento histórico-artístico Nacional en 1962.
En ella se conservan restos de pinturas murales protogóticas alusivas al asesinato del arzobispo de Canterbury, Santo Tomás Becket.
Concatedral de San Pedro, Plaza de San Pedro
La siguiente parada es la Concatedral de San Pedro. Se dice que en el siglo XII, tras la repoblación, creció rápidamente el vecindario, lo que movió al obispo de Osma a elevar la parroquia de San Pedro a la categoría de Colegiata, con lo que la dotó de un Cabildo de curas que vivieron en el monasterio construido al efecto en la parte norte del edificio. A principios del siglo XVI se desmoronó la torre y gran parte de la techumbre, y se reconstruyó en estilo gótico. Fue elevada a concatedral en 1959, manteniéndose la capital eclesial de la diócesis en el Burgo de Osma.
Claustro del Monasterio de San Juan de Duero
Cruzando el Duero, se encuentra uno de los lugares más espectaculares de la ciudad, el Monasterio de San Juan de Duero. En el siglo XII, la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén se instaló aquí reformando una pequeña iglesia románica que ya existía y levantando el resto del monasterio. Tras muchos años de abandono, en 1882 fue declarado Monumento Nacional.
Arcos de San Juan de Duero
El claustro, que se cree que empezó a construirse en el siglo XII, es la única dependencia monacal que queda y uno de los más originales del románico español por la variedad de influencias de su arquitectura: trazas románicas, arcos apuntados tendentes a la herradura, arcos que se entrelazan y otros secantes.
Chaflán de San Juan de Duero
Los chaflanes, con clara influencia árabe, están rematados con arcos califales. No mantiene la techumbre, lo que aún le otorga más originalidad.
Interior de la iglesia de San Juan de Duero
El interior es románico y de una sola nave, con bóveda de horno en el ábside y de cañón apuntado en el presbiterio. Delante de éste hay dos templetes, uno con cúpula piramidal y otro con cúpula semiesférica, de clara influencia oriental. Los capiteles de estos templetes cuentan con escenas bíblicas y seres fantásticos.
Capiteles de los templetes, iglesia de San Juan de Duero
La razón de ser de estos dos templetes se atribuye al tipo de ritual cristiano que realizaron los moradores originales, por lo que perviviría de base para sostener una gran tela que haría las veces de iconostasis (separación del presbiterio de la nave).
Ermita de San Saturio
Siguiendo la ribera del Duero, se llega hasta la ermita de San Saturio, adosada a un barranco de difícil equilibrio. Bécquer escribió que este santuario "es más notable por su pintoresca situación que por el mérito artístico de su fábrica". No llegué a la ermita porque empezaba a llover, y el paraje es muy bello pero no se disfruta con lluvia.
Iglesia de Santo Domingo
Otro de los templos religiosos que merece la pena visitar es la iglesia de Santo Domingo. Originariamente fue la iglesia de Santo Tomé, de la que sólo se conservan algunos tramos. Este templo se derruyó parcialmente en el siglo XII y se construyó otro más grande. Cuenta la tradición que la posible mecenas de la obra pudo haber sido Leonor de Plantagenet, esposa del rey Alfonso VIII, hija de los reyes ingleses Enrique II y Leonor de Aquitania, hermana de Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.
En el siglo XIV se reformó gran parte de la iglesia y se fundó anejo un convento de dominicos que la rebautizaron como iglesia de Santo Domingo. Desde 1853 ocupa el edificio la Comunidad de Hermanas Clarisas.
Nave central de la iglesia de Santo Domingo
El templo tiene planta de cruz latina con tres naves, cubierta la central con bóveda de cañón apuntado. El interior es sobrio y en la iglesia lo que más destaca es, sin duda, la fachada.
Detalle del rosetón y la cruz de la iglesia de Santo Domingo
La fachada tiene forma de frontón triangular coronado por una cruz florenzada, con un gran rosetón central y filas de arcos ciegos en los laterales.
En las jambas de la entrada, los capiteles están decorados con escenas bíblicas del Génesis y de la vida de Cristo.
Detalle del tímpano de la iglesia de Santo Domingo
En el tímpano aparece Dios sedente con el Niño en sus piernas, cuatro ángeles portando los símbolos de los evangelistas, el profeta Isaías y la Virgen María.
Detalle de las arquivoltas, capiteles y jambas, iglesia de Santo Domingo
La riqueza de las arquivoltas la convierten en una de las más alabadas del románico español. La primera representa los 24 ancianos músicos del Apocalipsis; la segunda, la Matanza de los Inocentes; la tercera, escenas de la vida de la Virgen y del nacimiento y vida de Jesús; y la cuarta, la Pasión, muerte y resurrección de Jesús. Una verdadera Biblia en piedra.
Iglesia de San Juan de Rabanera
Muy cerca se encuentra la iglesia de San Juan de Rabanera, un espléndido templo románico del siglo XII con trabajada fachada y bello ábside. Se encuentra frente al edificio de la Diputación. Su portada cuenta con tres arquivoltas lisas, capiteles tallados y frontón historiado, que perteneció a la iglesia de San Nicolás.
Ábside de lal iglesia de San Juan de Rabanera
Lo que más llama la atención es el ábside románico, que presenta ventanales ciegos profusamente ornamentados con relieves geométricos.
Ermita de la Soledad, Alameda de Cervantes
Para terminar, regreso a la Alameda de Cervantes, donde se ubicaba la ermita de la Soledad, un antiguo humilladero del siglo XVI. La ermita, en su origen, no era más que un pequeño santuario a la entrada de la ciudad, donde las gentes de la comarca venían a rezar al Santo Cristo del Humilladero en los días de mercado. En el siglo XVI, la poderosa familia de los Ríos Salcedo pagó la ampliación, agregándole por delante otra capilla mucho mayor, en cuyo altar colocaron la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro, quedando como capilla trasera la original con el Santo Cristo del Humilladero. Del siglo XVIII son la portada y el campanil.
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