La comarca de los Cameros es una de las tierras más inhóspitas de nuestro país. Es una parte preciosa en verano pero muy alejada de todo en el solitario invierno.
Al pasar por Villanueva de Cameros he recordado una odisea que tuve con dos compañeros de clase.
En el colegio en 1º de BUP teníamos una semana cultural dedicada a los Cameros. Y había que hacer unas rutas: pueblo, río o monte. Íbamos de tres en tres y a mí me tocó monte junto a dos compañeros.
Teníamos que hacer una ruta por el monte y llegar a Villanueva de Cameros, siguiendo unos símbolos pintados en los árboles y piedras. En cierto momento nos perdimos y nos pusimos a caminar en círculos... hasta que oímos los coches y, campo a través, nos dejamos caer en la carretera. Paramos un coche y le pedimos que nos llevara a Villanueva, y allí nos sentamos en una cafetería a esperar al resto.
Nadie se enteró, pero hoy cuando hablamos nos reímos de nuestro pequeño secreto. Y sí, seguimos en contacto varias décadas después.
Al pasar por esta carretera de curvas he pensando en que pudimos bajar en cualquier sitio por aquí.

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