Leer un libro como el Ulises de James Joyce me daba bastante respeto. Demasiado, quizás. Nunca antes un clásico había esperado tanto tiempo en mi estantería a que por fin me diera por leerlo. Quizás necesitaba un pequeño impulso que llegó a través de la novela Todo lo peor, de César Pérez Gellida, donde se nombra y también habla del Bloomsday, lo que despertó mi curiosidad.
Sabiendo que la acción transcurre en un único día, el 16 de junio, pensaba en que si se me hacía pesada y la acción era muy lenta terminaría dejándolo. Pero eso lo pensé desde el desconocimiento.
Para empezar, aunque todo transcurre en una única jornada, para nada la acción es lenta, sino que descubrimos una colmena de personajes dispares (guiño a Camilo José Cela) que viven, se reúnen, comen, beber y hablan. Entre esos personajes destacan dos principales: Leopold Bloom y Stephen Dedalus.

Retrato de Leopold Bloom
La novela que yo tengo, dividida en dos tomos, se distribuye en las tres partes originales tal cual lo dejó el autor, siendo la segunda parte la más extensa con diferencia.
En la primera parte, a modo de introducción, descubrimos a un joven maestro, Stephen Dedalus, que sale de su casa para ir a dar clases a sus alumnos. De refilón conocemos a su amigo Buck Mulligan y asistimos a un desayuno que bien podría parecer el anuncio de una central lechera. En el momento en que Dedalus abandona su casa para acudir a sus quehaceres, comienza la segunda parte.
Con respecto a Bloom, hay que decir que despierta nuestra curiosidad. Parece un personaje culto, aunque ese concepto cae por su propio peso cuando intenta describir lo que es una nación. Es un agente de avisos, es decir, un hombre que busca avisos noticiables y los lleva a los periódicos. De él conocemos que es judío, que perdió a un hijo, que su padre se suicidó y asistimos a su jornada diaria. Así, acompañamos a Bloom en su desayuno, cuando va al dormitorio a despedirse de su esposa Maruja que aún se encuentra en la cama, cuando acude al cuarto de baño con una página de periódico, cuando se persona con nuevos avisos al Telegraph, donde hay toda una conversación entre periodistas. Además, casi todos los personajes acuden al funeral del señor Dignam, un hombre que parece ser que murió borracho. Se reúnen a comer, donde hay unas extensas conversaciones sobre hípica, o a tomar una copa, donde hablan de política (donde se expone un claro sentido patriótico irlandés que, de algún modo, rechazan a la Pérfida Albión). Lo que sorprende no es lo que hace Bloom, sino lo que los otros hablan de él, tachándole a veces de loco. En realidad, son los cotilleos del día a día: que cómo una mujer como la suya pudo terminar con alguien como él. Entre las personas que tienen relación con Bloom se encuentra Simon Dedalus, padre de Stephen.
El siguiente lugar que visita Bloom es un parque, donde desde lejos observa a una joven, Gerty, que le muestra desde lejos la ropa interior. Bloom la observa alejarse junto a una amiga y unos niños que cuidan y descubre que es coja.
Aquí comienza una de las partes más caóticas del libro, mostrada como si fuera un guión de teatro, donde Bloom se encuentra con Stephen y un amigo, les persigue hasta el barrio de las prostitutas, y descubre que Stephen está borracho, por lo que le guarda el dinero y se lo lleva de un burdel donde ha cometido destrozos y lo ayuda a no entrar en una pelea con un soldado del rey.
Bloom se lleva a Stephen al refugio de los cocheros donde mantienen una conversación con unos marineros que se encuentran allí. Es casi medianoche y Bloom, protector con Stephen, que se encuentra bajo los efectos del alcohol, decide llevarlo a su casa, aunque piensa en lo que puede resultar para su calurosa esposa meter en la casa a un joven, que para Bloom vendría a sustituir al hijo que falleció.
Así que se quedan en el salón, en un capítulo distribuido en preguntas y respuestas sobre Bloom y sobre Stephen y sobre su manera de pensar.
La última parte es la más costosa de leer, ya que no hay pausas, es todo un monólogo de Maruja Bloom sobre los ardores carnales y sexuales que tiene, sobre su pasado y sus amantes, todo en cuarenta páginas sin puntos ni comas. Y sin embargo se deja leer.

Retrato de Stephen Dedalus
Para alguien que conozca Dublín esta novela podría ser una magnífica guía turística, porque Joyce describe las calles y los lugares muy concretamente. Y es que al final, los personajes de la novela se mueven de un sitio para otro a lo largo y ancho de Dublín.
Si se considera una obra maestra, no es tanto por lo que ocurre en la novela, sino por todas las cuestiones que toca el autor acerca de generalidades sobre la vida, la muerte y el sexo, la situación de Irlanda y el nacionalismo irlandés en la época. A lo largo de la novela hay una serie de alusiones a la Odisea, el relato de Homero sobre las andanzas de Ulises. También hay un sinfín de alusiones a Las mil y una noches.
Podríase decir que a través de las inquietudes de Bloom y Stephen hay toda una serie de postulados sobre la filosofía clásica y los secretos del pensamiento. Pero además la trama de la novela deja bastante claro que las reglas morales de nuestras vidas están a merced de la casualidad y el azar.
Es una novela reveladora, es una novela extraña que se salta las reglas literarias.
Lo que no me gusta de la edición que yo tengo es que se "españolicen" los nombres, ya que siempre he considerado que el nombre no debe variar, ya que muchos nombres en algunos idiomas ni siquiera tienen traducción. Sin embargo, a la hora de escribir la reseña, yo misma he cambiado los nombres a su idioma original.
En estos momentos aún no creo haber terminado la novela. Cuando la comencé, hace doce días, pensaba que no iba a llegar a la página cien, y si bien es cierto que hay alguna parte que es costosa de leer, en general me ha fascinado. Me ha parecido tan diferente a lo que acostumbramos a leer...
Sabiendo que la acción transcurre en un único día, el 16 de junio, pensaba en que si se me hacía pesada y la acción era muy lenta terminaría dejándolo. Pero eso lo pensé desde el desconocimiento.
Para empezar, aunque todo transcurre en una única jornada, para nada la acción es lenta, sino que descubrimos una colmena de personajes dispares (guiño a Camilo José Cela) que viven, se reúnen, comen, beber y hablan. Entre esos personajes destacan dos principales: Leopold Bloom y Stephen Dedalus.

Retrato de Leopold Bloom
La novela que yo tengo, dividida en dos tomos, se distribuye en las tres partes originales tal cual lo dejó el autor, siendo la segunda parte la más extensa con diferencia.
En la primera parte, a modo de introducción, descubrimos a un joven maestro, Stephen Dedalus, que sale de su casa para ir a dar clases a sus alumnos. De refilón conocemos a su amigo Buck Mulligan y asistimos a un desayuno que bien podría parecer el anuncio de una central lechera. En el momento en que Dedalus abandona su casa para acudir a sus quehaceres, comienza la segunda parte.
Con respecto a Bloom, hay que decir que despierta nuestra curiosidad. Parece un personaje culto, aunque ese concepto cae por su propio peso cuando intenta describir lo que es una nación. Es un agente de avisos, es decir, un hombre que busca avisos noticiables y los lleva a los periódicos. De él conocemos que es judío, que perdió a un hijo, que su padre se suicidó y asistimos a su jornada diaria. Así, acompañamos a Bloom en su desayuno, cuando va al dormitorio a despedirse de su esposa Maruja que aún se encuentra en la cama, cuando acude al cuarto de baño con una página de periódico, cuando se persona con nuevos avisos al Telegraph, donde hay toda una conversación entre periodistas. Además, casi todos los personajes acuden al funeral del señor Dignam, un hombre que parece ser que murió borracho. Se reúnen a comer, donde hay unas extensas conversaciones sobre hípica, o a tomar una copa, donde hablan de política (donde se expone un claro sentido patriótico irlandés que, de algún modo, rechazan a la Pérfida Albión). Lo que sorprende no es lo que hace Bloom, sino lo que los otros hablan de él, tachándole a veces de loco. En realidad, son los cotilleos del día a día: que cómo una mujer como la suya pudo terminar con alguien como él. Entre las personas que tienen relación con Bloom se encuentra Simon Dedalus, padre de Stephen.
El siguiente lugar que visita Bloom es un parque, donde desde lejos observa a una joven, Gerty, que le muestra desde lejos la ropa interior. Bloom la observa alejarse junto a una amiga y unos niños que cuidan y descubre que es coja.
Aquí comienza una de las partes más caóticas del libro, mostrada como si fuera un guión de teatro, donde Bloom se encuentra con Stephen y un amigo, les persigue hasta el barrio de las prostitutas, y descubre que Stephen está borracho, por lo que le guarda el dinero y se lo lleva de un burdel donde ha cometido destrozos y lo ayuda a no entrar en una pelea con un soldado del rey.
Bloom se lleva a Stephen al refugio de los cocheros donde mantienen una conversación con unos marineros que se encuentran allí. Es casi medianoche y Bloom, protector con Stephen, que se encuentra bajo los efectos del alcohol, decide llevarlo a su casa, aunque piensa en lo que puede resultar para su calurosa esposa meter en la casa a un joven, que para Bloom vendría a sustituir al hijo que falleció.
Así que se quedan en el salón, en un capítulo distribuido en preguntas y respuestas sobre Bloom y sobre Stephen y sobre su manera de pensar.
La última parte es la más costosa de leer, ya que no hay pausas, es todo un monólogo de Maruja Bloom sobre los ardores carnales y sexuales que tiene, sobre su pasado y sus amantes, todo en cuarenta páginas sin puntos ni comas. Y sin embargo se deja leer.

Retrato de Stephen Dedalus
Para alguien que conozca Dublín esta novela podría ser una magnífica guía turística, porque Joyce describe las calles y los lugares muy concretamente. Y es que al final, los personajes de la novela se mueven de un sitio para otro a lo largo y ancho de Dublín.
Si se considera una obra maestra, no es tanto por lo que ocurre en la novela, sino por todas las cuestiones que toca el autor acerca de generalidades sobre la vida, la muerte y el sexo, la situación de Irlanda y el nacionalismo irlandés en la época. A lo largo de la novela hay una serie de alusiones a la Odisea, el relato de Homero sobre las andanzas de Ulises. También hay un sinfín de alusiones a Las mil y una noches.
Podríase decir que a través de las inquietudes de Bloom y Stephen hay toda una serie de postulados sobre la filosofía clásica y los secretos del pensamiento. Pero además la trama de la novela deja bastante claro que las reglas morales de nuestras vidas están a merced de la casualidad y el azar.
Es una novela reveladora, es una novela extraña que se salta las reglas literarias.
Lo que no me gusta de la edición que yo tengo es que se "españolicen" los nombres, ya que siempre he considerado que el nombre no debe variar, ya que muchos nombres en algunos idiomas ni siquiera tienen traducción. Sin embargo, a la hora de escribir la reseña, yo misma he cambiado los nombres a su idioma original.
En estos momentos aún no creo haber terminado la novela. Cuando la comencé, hace doce días, pensaba que no iba a llegar a la página cien, y si bien es cierto que hay alguna parte que es costosa de leer, en general me ha fascinado. Me ha parecido tan diferente a lo que acostumbramos a leer...
EL AUTOR:
James Joyce nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín. Hijo de Mary Jane Murray y de John Stanislaus Joyce, un recaudador de impuestos, fue un niño muy observador y ausente entre nueve hermanos.
Educado en los Jesuitas, Joyce rompió con la Iglesia católica en la Universidad de Dublín, donde ya escribía asiduamente. Su primer éxito literario llegó cuando aún era estudiante universitario, con el artículo El nuevo drama de Ibsen.
Conoció a Nora Barnacle, con la que se casaría. La primera vez que salieron juntos fue el 16 de junio de 1904, fecha en la que se condensa toda la acción de Ulises, delimitada en las 24 horas de un día.
Nora era una campesina que provenía de Galway, condado James Joyce en la actualidad. Junto a sus dos hijos, vivieron en Trieste, París y Zúrich. Se casaron el 4 de julio de 1931, un año antes de que su hijo Giorgio les diera un nieto al que llamaron Stephen y de que su hija Lucía sufriera su primer ataque de esquizofrenia.
En 1907, James Joyce sufrió un ataque de iritis, enfermedad que casi le dejó ciego.
Su primer libro fue Música de cámara (1907), compuesto por 36 poemas de amor influenciados por la poesía épica isabelina y los poetas líricos ingleses de finales del siglo XIX.
Su segunda obra fue Dublineses (1914), un libro de 15 cuentos donde Joyce narra episodios críticos de la infancia y la adolescencia, de la familia y la vida pública de Dublín.
Retrato del artista adolescente (1916) fue su primera novela, muy autobiográfica. En esta época también escribió su obra de teatro Exiliados (1918).
El éxito le llegó en 1922 cuando publicó Ulises, uno de los libros clave de la revolución de la novela en el siglo XX. Inspirada en La Odisea de Homero, propone una combinación de las tradiciones literarias del realismo, el naturalismo y el simbolismo plasmándolos en un estilo y una técnica novedosas.
El tema principal gira en torno a la búsqueda simbólica de un hijo por parte de Bloom y la conciencia emergente de Dedalus de dedicarse a la escritura. El propio James Joyce explicaría el propósito de su libro: "Es la epopeya de dos razas (Israel-Irlanda) y al mismo tiempo el ciclo del cuerpo humano y también el de una pequeña historia de una jornada. La figura de Ulises me ha fascinado siempre desde niño. Comencé a escribir un relato para Dublineses hace quince años pero lo dejé (...). También es una especie de enciclopedia. Mi intención es la de no sólo presentar el mito "sub specie temporis nostri", sino también que cada aventura (es decir, cada hora, cada órgano, cada arte conectados y fundidos en el esquema somático del conjunto) condicione o, mejor dicho, cree su propia técnica".
La revista estadounidense Little Review empezó a publicar los capítulos del libro en 1918, aunque en 1920 fue prohibido, para ser publicado dos años después en París.
Su última novela fue Finnegans Wake (1939), escrita en forma de una serie ininterrumpida de sueños que tienen lugar durante una noche en la vida del personaje Humphrey Chimpden Earwicker. Con Finnegans Wake llevó su experimentación lingüística al límite, al escribir en un lenguaje que combina el inglés con palabras procedentes de varios idiomas.
Otras obras publicadas de James Joyce son: Poemas manzanas (1927), Collected Poems (1936) y Stephen, el héroe (1944).
Tras veinte años en París, se trasladó a Zúrich, donde James Joyce murió el 13 de enero de 1941. El 10 de enero una úlcera duodenal perforada requirió una intervención de urgencia. Después de varias transfusiones cayó en coma y fallecía a las 2.15h. de la madrugada.
EL LIBRO:
Título original: Ulysses
Autor: James Joyce
Traducción: J. Salas Subirat
Editorial: C.S. Editores (1ª edición, en octubre de 1995)
Número de páginas: 959 páginas (en dos tomos)
ISBN: 9507640924
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la J.
* Bingo de Lectura: Leer 3 libros pendientes populares.
* Retos Literarios Olímpicos: DiosOlímpico - Que los personajes sean de alguna mitología [Dedalus].
* Viaje Literario por el Mundo: Un libro por cada país [Irlanda].

La celebración del Bloomsday.- El 16 de junio se celebra el Bloomsday, el día de Bloom, en Dublín, en honor a esta novela y los dublineses se dedican, entre otras cosas, a comer y cenar lo que Leo Bloom come en la novela (sopa espesa de pollo, mollejas crujientes, corazón relleno al horno e hígado frito con corteza). Se ha convertido en una gran tradición en homenaje al Ulises de Joyce.

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