domingo, noviembre 03, 2019

Numancia

No podía venir de Soria sin una historia de Numancia bajo los brazos. Los héroes numantinos no tienen nada que enviar a los 300 de Leónidas en el Paso de las Termópilas o a la temible aldea gala ficticia de Astérix y Obélix. Los numantinos también se enfrentaron a los romanos porque no aceptaron ser conquistados ni perder su libertad y sus derechos. 
Así, durante casi un siglo, en el II a.C., Roma envió numerosos generales para hacer frente a los pueblos celtíberos del centro de la meseta: Lutia, Numancia, Uxama y Segeda que, extorsionados por unos impuestos elevados que se negaban a pagar y en contra de entregar a sus jóvenes hijos para luchar junto a los soldados romanos, los pueblos se unieron formando un muro que les rodease y protegiese. Este muro fue un pulso a Roma, que siguió enviando generales para que conquistaran estos pueblos celtíberos. Reunificados en torno a Numancia, los belos de Segeda y los Arévacos de Numancia consiguieron vencer a los romanos una y otra vez.
Hasta que Roma decidió enviar a Escipión Emiliano (nieto de Escipión el Africano) para que doblegara a los numantinos. Cuando Escipión llegó a la Península Ibérica, se encontró unas tropas licenciosas a las que obligó a entrenar y ponerse en forma. Después de tener preparadas las tropas romanas, decidió doblegar a los numantinos haciéndoles pasar hambre y sed, así que construyó fortificaciones alrededor del muro celtíbero, a fin de que ningún numantino pudiera salir ni entrar. Y en poco tiempo consiguió que se rindieran. Sin embargo, cuando las tropas romanas entraron en Numancia se encontraron un extraño espectáculo: la mayor parte de los numantinos habían prendido fuego a sus casas y a sus objetos de valor y se habían suicidado. Los pocos supervivientes eran despojos humanos que fueron vendidos como esclavos.
Hoy en día Numancia es un símbolo al valor de unos hombres que lucharon para no perder su identidad. 

LOS AUTORES:

Jorge Guillermo Palomera es licenciado en Publicidad por la Universidad Argentina de la Empresa. Desde que terminó la universidad, ha sido redactor audiovisual para varias editoriales y medios de comunicación.


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Silvestre Szilagyi es un dibujante de historietas argentino, nacido en 1949 en Buenos Aires. Estudió en el IDA (Instituto de Arte) con Alberto Breccia. Junto con Gaspar González creó el Estudio Géminis, más conocido como La Oficina, donde desarrolló los primeros años de su carrera junto a otros artistas.
Su primer trabajo fue la historieta Fiebre de verano, en Aventuras de Patoruzito, de la editorial Dante Quinterno. Comenzó a publicar en la revista Intervalo en 1972. Más tarde dibujó las series bélicas Luftwaffe y Royal Air Force con guiones de Alfredo Julio Grassi; El Triángulo de las Bermudas con guión de Ricardo Ferrari; Dax, creado por Robin Wood; El Samurái, escrito por Arévalo, y La Sabana, con guiones de Ferrari.
Dibujó innumerables historietas a lápiz para otros dibujantes, entre ellos Lito Fernández, Diego Navarro, Haupt, Zaffino y Falugi.
En 1974 dibujó el primer guión de Ferrari, Los 7 días del Coyote, para la editorial Récord, con la que colaboró asiduamente.
Ejerció la docencia en la Asociación de Dibujantes de Argentina.
En el siglo XXI comentó a dibujar The Phantom, un personaje creado en 1936 por Lee Falk, para la editorial estadounidense Moonstone.

EL LIBRO:

Título original: Numancia
Autores: Jorge Guillermo Palomera (textos) y Silvestre Szilagyi (ilustraciones)
Editorial: Cascaborra (1ª edición, en 2019)
Colección: Historia de España en viñetas nº 13
Número de páginas: 64
ISBN: 9788409122141

Valoración: 8/10

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