En el Calendario de Adviento hoy se pide un libro que nos ayude a recuperar la sonrisa o en el que nos refugiemos cuando es necesario. Aunque por lo general no releo libros, sí es cierto que El Principito me hace desconectar. Con este libro comencé a leer (pienso que es un libro complejo para una niña de seis años), luego un tío me regaló esta edición bilingüe y, sin saber francés, imitaba a los franceses. Más tarde, ya universitaria, lo leí y me gustó mucho, aunque hay partes enfocadas a un público más joven. Y hoy en día, si cojo el libro, abro una página y leo lo primero que aparezca. Siempre hay alguna frase que me hace sonreír. Porque lo esencial es invisible a los ojos.

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