Cogí este libro porque el autor es de un pueblo cercano y porque su nombre había estado sonando últimamente en todos los medios de comunicación riojanos, ya que acababa de publicar un libro e iba a hacer su presentación aquí (fue el viernes pasado).
En cuanto empecé el primer capítulo supe que no me iba a gustar, y así ha sido, el libro me produce rechazo. Es una lástima, pero no puedo evitarlo. No es un libro que recomendaría.
En primer lugar, creo innecesario que el autor "imite" la manera de escribir de los sudamericanos. Lo molesto no es que intente emularlos, sino que no lo hace bien, y eso convierte la novela en un popurri que cuesta digerir.
En segundo lugar, desde mi punto de vista sobra que los abusos sexuales de un menor sean tan explícitos, y no es algo que se describa una vez, sino que se reitera en varias ocasiones. Para mí, es algo que sobra, que se podía haber insinuado pero sin dar tantos detalles.
Estos dos motivos son los que, sin duda, hacen que el libro me desagrade, aunque no es lo único, porque la trama me recuerda a las redacciones de Bachillerato, le falta pulir mucho, y hay momentos en que el libro, pese a que es tan breve, resulta bastante cargante. Además creo que intenta meter algo de hilaridad en ciertos momentos y creo que el tema principal que se trata no es para reírse. De hecho, en mi humilde opinión se intentan mezclar varios temas sin éxito, así que ahora no sé si el libro trata sobre un santo que se llevó a unos cuervos, un misionero asesino o sobre abusos a menores.
Me pesa ser tan crítica con un autor de mi tierra, pero es lo que hay. El libro no me ha gustado nada.
La novela comienza en un lugar de Hispanoamérica, donde un misionero de nombre Anastasio Palomino, conocido como el Arlequín de Tucumán, adora su confesionario donde sonsaca secretos a hombres y mujeres que luego publica en novelitas leídas en todo el mundo; sueña con escribir su obra maestra, pero aún no ha conocido a alguien tan interesante como para que su biografía le convierta en un personaje famoso. Hasta que, tras un terremoto, aparece en la ciudad un hombre al que quiere confesar, pero Braulio le rehuye, así que el Arlequín de Tucumán le pega dos tiros para descubrir su vida a través de los periódicos. Cuando empieza a leer que las sospechas del asesinato recaen sobre un misionero, comprende que debe ahuecar el ala y huir, por lo que le envían a Europa, a un colegio religioso en medio de un secarral. No hay nada porque los habitantes viven en pozos en el subsuelo.
Los frailes del colegio están encantados con la llegada al Colegio de los Tasianos del Arlequín de Tucumán, porque así se podrá escribir la biografía de Tasio Isasa, el hombre que quieren hacer santo porque fue capaz de hacer desaparecer los cuervos que asolaban la región matando incluso a la gente. Le acompañará el niño Paquito Solsona, que siempre está cantando la misma canción, Yo quiero tener un millón de amigos, y el Arlequín de Tucumán se obsesiona con él porque es el niño más triste del mundo y escribir la biografía de ese niño le daría la fama que está deseando. Pero Paquito no le dice nada...
Paquito Solsona era un niño pobre que era feliz en casa de su madre. Con ayuda de un profesor pidieron una beca para el Colegio de los Tasianos, y poco después la madre murió. Desde su llegada al colegio Paquito sufre los abusos sexuales de un monje anciano y cojo, Patachicle, con el que se supone que está aprendiendo el arte de la declamación. Pero esto es conocido por dos muchachos mayores que le maltratan también.
Como el Arlequín de Tucumán no consigue información de Paquito, está amaestrando a un perro para convertirle en perro asesino, pero además Patachicle le ha dicho que si cuenta algo acabará con su vida. Y Paquito Solsona no tiene a nadie a quien poder explicar lo que ocurre.
Aunque a veces... la buena estrella y la fortuna acompañan a los buenos.
Por supuesto, esta novela tiene banda sonora, porque Paquito Solsona no para de cantar la canción de Roberto Carlos, Yo quiero tener un millón de amigos. También la canción es la que da título al libro.
EL AUTOR:

Después de haber trabajado en casi todos los medios impresos de La Rioja, de ser corresponsal de ABC y de haber dirigido el Vitoria El periódico de Álava, Javier Osés, seudónimo de Luis Javier García, periodista nacido en la localidad riojana de Villar de Torre, decidió dar el salto a la literatura. Su primer libro, un repaso a los cien años de historia del Café Moderno de Logroño, se agotó en apenas un mes y medio, y su novela El estudiante de San Millán enamorado, editada a finales de 2017 para celebrar el 20º aniversario como Patrimonio de la Humanidad de los monasterios de Yuso y Suso, fue extraordinariamente recibida y se ha convertido en el regalo más demandado por los turistas que visitan estos cenobios donde se escribieron las primeras palabras en castellano. Un millón de amigos es su segunda novela.
EL LIBRO:
Título original: Un millón de amigos
Autor: Javier Osés
Editorial: Caligrama (1ª edición, 2019)
Número de páginas: 183
ISBN: 9788417772543
Valoración: 5/10
RETOS:
* Reto 100 palabras 100 portadas: Sillas, sillón, sofá, etc.
* Reto "La oca literaria": Libro escrito por un autor de tu ciudad o, en su defecto, de tu provincia.

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