
¿Quién no recuerda haber pisado alguna vez las hojas de arce secas caídas de los árboles de cualquier parte? Recuerdo haberlo hecho en infinidad de ocasiones, recuerdo que me gusta el tenue crujido de las hojas bajo mis pies o simplemente hacerlas volar a mi alrededor.
Me encuentro soñando con él, con compartir esos momentos, ahora que tenemos a un paso el otoño, disfrutando del silencio de las hojas de los árboles al caer y haciendo crujir si acaso algunas pocas. Me encuentro sintiendo esas ráfagas de viento que aparecen de improviso y aferrándome a su brazo, resguardándome del aire cada vez más frío. Me encuentro soñando con él porque un simple paseo en su compañía, ya sea en otoño o en cualquier otra estación del año, sería como estar tocando el cielo.
Y de repente mirarle y ver el mundo lleno de esplendor y magia en esos ojos que dicen todo sin decir nada. Sentir la paz del mundo y agradecérselo con un beso robado.
Er ist ein Engel.
¿Quién no se ha encontrado soñando con la persona que más quiere en el mundo y anhelar que esos sueños (realistas) se cumplan?
Hay muchos días en que intento eliminar todo lo negativo que, de una u otra manera, me afecte en ciertos niveles. Hay días en que él es lo mejor que tengo. Pese a ser tan optimista con el mundo y con la vida, yo también tengo días negros, días de pesar, días de tristeza, días de enfado… No es hoy uno de esos días, sólo que he recordado que en esos momentos pienso en su imagen angelical y parece que el resto de cosas no tienen tanta importancia, aunque verdaderamente la tengan. He comprobado que, cuando me enfado por algo o con alguien, sólo tengo que rescatar su viva imagen del recuerdo, y todo pasa, todo. O, al menos, se atenúa, se alivian las cargas.
Además, cada vez que pienso en él, le siento más cercano, le siento casi aquí al lado, como una sombra invisible que me hace compañía en cualquier instante. Ojalá fuera visible, palpable, tangible y estuviera cerca de verdad. Me quedaría contemplando los destellos dorados de sus ojos durante horas, infinitas horas apasionadas.
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