
Dice un anuncio en la televisión que "si no tuviéramos corazón seríamos máquinas". Lo he escuchado de pasada, pero esa frase ha quedado grabada en mi mente como forjada a fuego.
El corazón... esa válvula que tantas emociones nos aporta a lo largo de la vida...
Y cuando más se sienten... es en ese momento en que el amor lo llena todo, o que una única persona hace que ames todo, que lo llena todo con su dulzura, con su magnetismo, con su nobleza... Cuando estás cerca y sientes que el corazón te golpea el pecho tenazmente, porque quiere correr tras ese ángel de bondad... Y entonces te sientes viva, porque nada ocurre mecánicamente, como si fuéramos máquinas, sino que vives a tope, como si cada día fuera el último, o como si cada instante fuera único. Y es que realmente cada minuto es único.
Ese corazón, que unos días duele con horror. Y en otros momentos ese dolor se ve compensado por una enorme felicidad, una mayor fuerza, una inabarcable energía...
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