viernes, septiembre 24, 2010

Despertar el día

Anoche me costó dormir. Eran las dos y aún tenía los ojos abiertos... y pensaba en él, en su magnificencia, en su nobleza. Imaginaba que me asía a su cuerpo y que me quedaba dormida entre sus brazos. Ni que decir tiene que con un pensamiento así al final terminé quedándome dormida.

Está terminando septiembre. No sé qué haré este fin de semana, pero es muy posible que haga vida de eremita, en cuanto que un eremita se dedica a la vida tranquila. Ayer, al marchar a casa, me encontré con una amiga y tenía los mismos sentimientos que yo respecto a San Mateo. Tanta gente...

Está amaneciendo.

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