sábado, septiembre 11, 2010

La siesta eterna

Me he echado una siesta de tres horas y, cuando me he despertado, había perdido la noción del tiempo y del espacio. Tan desubicada estaba que me daba la sensación de haber estado durmiendo durante cien años.
No sabía que estuviera tan cansada, pero ¿quién duerme esta noche? Debería haber salido, pero al final se me ha hecho tarde y he optado por quedarme en casa reflexionando. Aunque ya estaba todo pensado. He tenido una conversación con mis padres, una conversación tranquila, de esas que se agradecen. Creo que el diálogo familiar es importante, y en el tiempo actual ese diálogo brilla por su ausencia en muchas familias. En la actualidad se han perdido muchos valores, a todos los niveles, pero también a nivel familiar. Por eso, en mi casa se alimenta la conversación entre todos y todas las opiniones son válidas. Y hoy tenía algo importante que decirles.

Estoy pensando que con todo lo que he dormido esta tarde, ¡a ver quién duerme esta noche!

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