
Creo que la luna llena tiene una enorme magia. ¿Es posible que alguien me dijera alguna vez que si pides un deseo en una noche como ésta se cumpla? ¿O lo habré leído en algún sitio?
Tengo tantos deseos que pedir… Pero sé que sólo pediría uno, único, especial. Me pregunto si se cumplirá.
Anhelo darle un abrazo muy fuerte, anhelo cubrirle de besos, anhelo escuchar su voz antes de irme a dormir, anhelo desearle dulces sueños, anhelo quedarme dormida en sus brazos…
Debería ir al encuentro de los sueños, esos sueños donde siempre (que los recuerdo) aparece él.
Se me empiezan a caer los párpados. Creo que no tardaré mucho en entrar en esa duermevela previa al sueño.
En el coche había una canción que decía: “Que alguien le cuente que le estoy buscando por toda la ciudad”. Ella ha perdido su corazón y se pregunta dónde está. A veces me siento un poco así, como si mi corazón se fuera tras de él cada vez que lo veo, pero sólo es una parte, porque la otra queda aquí. Aunque esa frase de la canción me ha llevado a pensar dónde estaría él en ese momento. Me imaginaba que iba a tomarme algo con él en ese preciso instante. Aunque yo dejé de buscarle una noche de verano. He aprendido que cuando no le busco es cuando le veo. Y le veo mucho más ahora. Y cada día le veo más guapo, más noble, más especial, más bueno, más encantador… más ángel.
Con este último pensamiento, puesto en él, como casi todas las noches, es un buen momento para irse a dormir.
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