martes, septiembre 28, 2010

Demasiada gente

Gente, gente, gente. Llevo viendo mucha gente durante toda la tarde. Al menos, ahora puedo tomarme unos minutos de respiro, aunque aquí no se respira nunca.
Tampoco me queda mucho para marchar.

Hace una tarde espléndida. Veo a la gente que pasa por el otro lado del cristal e imagino lo que me gustaría caminar con él. No sé, quizás tomarnos unos minutos de libertad y compartirlos. Quizás decirle que es un ángel. Nunca se lo he dicho. Hay tantas cosas que no le he dicho...

Pienso en él y me dulcifico. Y suspiro. Hoy escribiré en rojo. Aunque creo que voy a escribir cuando llegue a casa, que me iré a las siete en punto, y allí me dejaré llevar.

Al menos, el trasiego de gente va cesando.

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