
A veces el blog me sirve para recordar, para releer circunstancias del pasado que quizás están arrinconadas en la memoria. Me ha entrado la curiosidad, porque me preguntaba cuándo fue la noche en que mi retina grabó su perfil para siempre. Recuerdo la noche, su dulzura, sus palabras, su silueta perfilada bajo la luz plateada de una luna cómplice. Este fin de semana hará un año (realmente pensaba que había sido septiembre, pero no).
Al releer momentos del año pasado he hecho escala en el viaje a Bélgica. Un viernes como mañana hice un viaje relámpago a Madrid...
Pero hace un año él era un desconocido, era alguien muy distante, me atraía pero llevaba al menos dos meses sin verle, y mi voz no temblaba tanto. Aunque ya le quería un poco.
Hoy prefiero el hoy.
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