
Pensaba en él. En su dulzura. En su bondad. En su nobleza.
Pensaba en él y me preguntaba si ya habrá llegado a casa, en qué estará pensando.
Pensaba en él y me imaginaba preguntándole qué tal ha ido el día, dejándome llevar por la sensualidad de su voz. Y después le describiría el día que he pasado yo: "Pues mira, yo me he encontrado con un ángel, me ha mirado y sentido que miles de mariposas lanzaban haces de luz sobre mi piel, he sentido que una mano invisible y delicada me tocaba el alma de una manera muy dulce".
Pensaba en él y me sentía algo más feliz.
Ahora pienso en que debería ir a cenar.
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