jueves, septiembre 09, 2010

Interrupciones a destiempo

Quería irme pronto a casa, pero me han interrumpido cuando estaba escribiendo un correo electrónico y acabo de llegar. De eso hace ya dos horas. El correo tendrá que esperar a otro día, porque ahora no me apetece continuar.
Lo que estaba escribiendo antes de que me interrumpieran estaba escribiéndolo con la voz del corazón. No es que no pudiera seguir, es que me quiero ir a casa. Sé que si pensara en esa persona enseguida volvería a hablar con el corazón. Quizás lo escriba en casa. Lo considero una tarea pendiente. Y, para mí, es algo importante en donde su opinión tiene bastante peso.

A veces hay que dejar de hacer unas cosas para llevar a cabo otras. Aunque lo que estuviéramos haciendo antes fuera más placentero.
Placentero es imaginarle cada día.

Ahora, cuando recuerdo su mirada, sus gestos, sus manos, su voz y todo en él, vuelvo a sentir en toda su grandeza eso que se llama amor. Al pensar en él me siento plena. Añoro los momentos en que le veo y anhelo volverle a ver cada día. Y cada día, pese a parecer igual que el anterior, siempre es diferente. Él hace que cada día sea novedoso, original, aunque cada día se asemeje a cualquier otro día de los meses pasados. Es su magia...

No hay comentarios: