lunes, septiembre 27, 2010

Llegarán días más fríos

No me gusta el invierno, ni el frío, ni la nieve, ni el viento, ni la lluvia... Por no gustarme, ni siquiera me gusta la Navidad. A medida que se los días van acortando y que se acercan esos días de frío glacial, suelo recordar con más frecuencia el verano.
No es tanto el frío ni el invierno, sino la ausencia de vida. Vas por las calles vacías, casi fantasmales. Cuando por las noches llego a casa siempre me enfrento a los reflejos anaranjados que las farolas dejan en el asfalto; lo que está alrededor está cubierto por una espesa neblina, por una telaraña que no deja ver mucho más. La niebla lo convierte en tétrico. Es la soledad del invierno. No me entristece, pero sí me deja nostálgica.
Sin embargo, pienso en un ángel, y ya no siento el frío, sino el calor de sus alas, la cálida mirada, la calurosa sonrisa. Incluso imagino que le abrazo frente a una chimenea donde el fuego chisporrotea sin parar. Entonces, ese invierno que se va acercando a pasos agigantados ya no resulta tan frío, tan fantasmal, tan solitario.
Llegarán días más fríos, pero después volverá de nuevo la primavera con su alegre manto de flores.

No hay comentarios: