martes, septiembre 28, 2010

A las cuatro

Es genial llegar por la tarde y ver algo de él. Saber que ya está aquí, que quizás... si hubiera llegado antes... le hubiera vuelto a ver.
Y hoy estaba muy guapo. Hoy le hubiera cubierto de besos y de caricias. Como casi todos los días.

El corazón se me alboroza cuando sé que está tan cerca.

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