
Hace un año aproximadamente me iba a Bélgica por estas fechas. Creo que aún no me había ido, posiblemente fuera tal día como mañana. Estos días estaba saliendo el edificio de la Comisión Europea y me he acordado.
Tengo un muy grato recuerdo de aquel país. Fue un viaje diferente porque iba con un grupo nutrido de gente que apenas conocía. Y en aquel país me di cuenta de que en mi corazón había una persona, ocupando un lugar relevante. No hacía dos meses siquiera que le había conocido y ya sentía que le quería. Concretamente fue en Amberes, cuando me senté en una terraza y me dejé llevar por los hilos entrecruzados de pensamientos que me llevaron a él, me llevaron a escribirle por primera vez y, al hacerlo, comprendí que empezaba a quererle. Sentí la necesidad de compartir todo aquello con él...
Amberes es la ciudad que más me gustó de Bélgica. Es posible que ese pequeño instante dedicado a él influyera en darle primacía a aquella ciudad por encima de las otras que visité.
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