Adoro usar el lacre. Y ese trozo de masilla roja guarda secretos que sólo confiaría a una persona, la misma a quien van dirigidas mis palabras.
No sé por qué de repente siento esa necesidad de escribirle, de compartir cosas con él, pero la siento y me relaja escribir todo lo que le quisiera contar.
Es curioso, pero la caja donde guardaré esa carta contiene recuerdos, palabras, objetos... todo en relación con él.
Llevo meses sin abrir esa caja. Que yo recuerde, la última vez fue para sepultar una postal de cumpleaños.
Es como un almacén de recuerdos. No sé qué haré con esa caja en el futuro. Sé que, en unos años, me gustaría entregársela, pero desconozco si eso ocurrirá alguna vez, pues si le entregara esa caja sería entregarle mi corazón. Y... ¿quién sabe las vueltas que da la vida y qué pasará en unos años?
El rojo es mi color preferido. Quizás por eso lo he escogido.

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