
Debería marcharme a casa. Me he liado, pero tenía algo pendiente que hacer y no he parado hasta que lo he terminado. Sin embargo, aún no me voy a marchar, ya que necesito escribir... Tengo esa vital necesidad de relatar, de algún modo, la perfección de un día perfecto.
Lo que hace ese ángel con su presencia es algo indescriptible. Magnífico. Sublime. Sencillamente perfecto.
Y hoy es uno de esos días en que debería decirle 'gracias', aunque él no comprendiera el motivo de ese agradecimiento. No me importaría explicárselo, aunque me ruborizara.
Escribiré hoy, aprovechando la magia del momento. Y me temo que tengo ganas de escribir.
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