
Abres los ojos un sábado por la mañana, sin preocupaciones cercanas, sabiendo que tienes todo un día por delante... Miras por la ventana y descubres un día completamente gris, con algodonosas nubes grisáceas que amenazan lluvia...
Vuelves a la cama y cierras los ojos. Poco a poco, se perfila su imagen en tu mente. Imaginas despertar junto a él, mientras escuchas cómo bailan los latidos de su corazón, acompasados con los tuyos. Observas sus ojos y descubres en esa mirada perfecta todo lo mejor del mundo.
Entonces sonríes, porque sabes que ha aparecido el arco iris en este día gris, aunque nadie más lo pueda ver.
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