
Se trata de un libro que se lee rápidamente. Me lo llevé a Burgos como paréntesis al libro de Ana Karenina que estoy leyendo, aunque en Burgos tampoco tuve mucho tiempo para leer. Es ésta una novela que se lee de un tirón (el público buscado es un público joven), con unos personajes entrañables.
Alice Granville es una muchacha que se encuentra sentada en el patíbulo donde acaban de cortar la cabeza a su tío Frank. Corre el año 1746 y a todos los rebeldes jacobitas se les ajusticia; el coronel Frank es uno de los decapitados por ese motivo.
El verdugo es Dan Skinslicer, que se pone a hablar con la muchacha triste que se encuentra a su lado.
A Alice sólo se le ocurre ir a Temple Bar, donde colgaban las cabezas de los traidores al rey, porque cree que necesita la cabeza de su tío para enterrarle entero. Pero al subir a los arcos es perseguida por los dragones del rey. Un capitán, Hew Ffrench, se enamora de ella. Pero Alice consigue escapar con ayuda de Dan llevándose la cabeza de su tío. Desde entonces, todo Londres se vuelca en su persecución. Serán juzgados y condenados a vivir fuera de Londres. Sólo Dan Skinslicer podrá permanecer como verdugo, pues son necesarios los hombres que se dedican a este tipo de trabajo.
Hew y Alice vivirán en el norte, en la casa de los padres de la chica, sin osar pisar la capital nunca más.
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