viernes, septiembre 03, 2010

La llegada a casa

Estar en casa de nuevo es genial. Podría coger el coche y acercarme a la oficina sólo para sentir su cercanía, pero puede más conmigo el hecho de ser viernes por la tarde y, aunque no creo que haya siesta, sí es posible que esté leyendo un rato y que más tarde me sumerja en la piscina, que hace un día idóneo para bañarse.
Tengo ojeras de resaca, aunque ésta brilla por su ausencia. Debería descansar hoy bien, de cara a mañana, que tengo otra boda y las bodas durante el día se hacen un poco largas.

Sigue siendo viernes. Y los viernes siempre me hacen pensar en él...

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