jueves, septiembre 02, 2010

Varias horas después

Podría poner mil excusas. Es cierto que no tenía ganas de fiesta, pero la oportunidad de conocer a más gente con la que estaré en contacto a lo largo de los próximos 24 meses era esta noche. De hecho, muchos se han quedado. Y los que no han venido ellos se lo han perdido. Estábamos unos quince, de todas las puntas de España. Ha merecido la pena, ciertamente.
La una es una hora razonable para regresar. "Bueno, y mañana si no aparecemos nos firmáis". "Eso está hecho".
En definitiva, no hay mucha fiesta aquí un miércoles entre semana en esta época. ¿Y quién necesita gente cuando nosotros solos llenábamos los bares? Esto se acaba... y hasta el año que viene no habrá otra semana de éstas.
Estoy segurísima que mañana volveremos a salir, y mañana no hay hora de recogida, ya que el viernes la asistencia no es obligatoria, ya que sólo hay un acto que a los de nuestro grupo no nos incumbe.

Me encanta poder estar aquí, poder escribir en el silencio que acompaña a la noche, dedicar unos minutos a una persona, a esa persona con quien compartiría esta vivencia. Esta es una de esas semanas constructivas y enriquecedoras que merecen mucho la pena, no sólo por los conocimientos que adquieres, sino por lo que aprendes de la gente, y sobre todo por la camaradería que se crea entre unos y otros, por las personas que ayer eran un rostro sin nombre y que hoy tienen un nombre, una ciudad, una profesión. Es genial. Mañana más.

(Iba a regresar a las diez...)

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