miércoles, septiembre 01, 2010

El fin del verano


Aunque en el calendario, el verano esté señalado por tres meses, para mí sólo está formado por julio y agosto. Antes disfrutaba mucho de esos dos meses, ahora ya no tengo tiempo. Y aquí me corrijo porque ayer por la tarde nos hablaron de ese tiempo que se nos escapa de las manos. Siempre decimos que no tenemos tiempo, pero siempre hay tiempo, y todos tenemos el mismo. Son 24 horas al día para cada uno. Nos recomendó la regla del 3x8: 8 horas para dormir, 8 horas para trabajar, 8 horas para el ocio. ¿Quién puede cumplirlas? En cambio, si nos concienciamos de ello, sí podríamos cumplirlo. ¿A qué dedicamos esas 8 horas de ocio? Porque en realidad ahí surge la coletilla del "no tengo tiempo". Fue edificante la charla del tiempo de ayer y ayudó porque nos hizo recapacitar en qué perdemos el tiempo y qué deberíamos hacer realmente en ese tiempo que se nos escapa tan rápidamente. A mí me hizo reflexionar, claro que el tema del tiempo me gusta.

Lo que venía a decir es que ya comienza septiembre. A mí es un mes que me gusta, es la antesala al terrible invierno que se avecina. Hoy ha llovido, como no podía ser de otra forma al llegar este mes. La lluvia nos daba la bienvenida, recordándonos que tenemos el otoño a la vuelta de la esquina. Las piscinas están a punto de cerrarse, si es que no han cerrado ya. La gente se marcha de nuevo a sus hogares habituales, todo se queda más vacío. Las terrazas están a punto de plegarse, de retirarse hacia el interior de los bares... Y se marchará el sol (aunque aún está pendiente el veranillo de San Martín).

Este verano han pasado muchas cosas. Personalmente he disfrutado mucho de pequeños momentos en los que antes ni siquiera reparaba. He salido menos de fiesta y no por ello lo he disfrutado menos. Y en medio de todo lo que ha ocurrido este verano estaba él, dándole color a todo, iluminando cada día con su mirada, con su sonrisa... Podría recordar una a una todas las veces que nos hemos visto, podría describir cómo se me desbocaba el corazón cada vez, podría comentar cómo robaba minutos al tiempo en cada ocasión...

Y sigo admirándole cada día un poco más, sigo queriéndole hoy algo más que ayer...

Bienvenido septiembre entonces. En septiembre son las fiestas de Logroño. Y el otoño es una estación adorable. Como nostálgica, pero de una belleza inmensa.

No hay comentarios: