
Llevo toda la tarde rumiando lo que me aporta el blog. A mí me aporta tantísimas cosas... También me lleva a preguntarme por qué motivo, un día, empiezas a crear algo de la nada. Tengo la misma sensación que cuando me encuentro ante una hoja de Word en blanco. En cinco minutos podría llenarla de palabras, en cinco minutos podría seguir en blanco. Nunca sabes...
Si ahora me diera por empezar un blog, en el caso de que no tuviera ninguno, creo que escribiría guiada por el amor. Mi blog rezuma amor desde hace muchos meses. Y el amor te lleva a crear belleza. Belleza que llega por el simple hecho de crear algo de la nada, en este caso a través de las palabras.
Cuando pienso en él, siento un halo de paz, de bondad, alrededor de mí. Siento que la energía fluye por mis dedos queriendo expresar lo inexpresable.
Cuando escribo algo que tiene relación con esa persona tan especial le siento más cercano. Porque está próximo en el mismo momento en que está en mis pensamientos, cuando siento que mi corazón se encuentra alborozado, cuando recuerdo los momentos que me brinda un solo gesto suyo. Y un solo gesto de ese ángel me lleva a escribir párrafos enteros que me hacen sentir bien. Muchos podrían decir que estoy enamorada, pero no lo estoy. Se necesita algo más para enamorarse.
Hace unos días contemplaba la increíble cantidad de entradas del año en curso. Me parecía curioso haber escrito tanto en comparación con los años anteriores. Yo misma siento esa energía desbordante de la que antes carecía. ¿Qué me lleva a escribir tanto de unos meses a esta parte? Soy consciente de que 3/4 partes de todas esas palabras están estrechamente vinculadas a la persona que ha conseguido que abra mi corazón. Hace unos meses mencioné que había obrado un enorme milagro en mí. Es imposible no quererle. Incluso cada día le daría las gracias por estar ahí cercano, por darme tanto con tan poco.
De unos meses a esta parte sonrío más a menudo. Si yo ahora empezara un blog se lo dedicaría por completo a él. Pues esa persona, quizás inconscientemente, me ha hecho un regalo inmenso, desconociéndolo, pero ahí está. Me ha enseñado, sin saberlo y sin buscarlo, a valorar todo lo que me rodea. Y lo considero un regalo muy especial, aunque él posiblemente lo desconozca.
Supongo que a veces conocemos a alguien que nos marca para siempre, una persona tan especial y única a la que sólo se le puede querer, una persona que nos hace ver el mundo a través de los cristales del optimismo. ¿Cómo no iba a escribir sobre todo lo que me aporta él?
El día que no diga una sola palabra sobre ese ángel de alas invisibles ocurrirá algo inusual.
Cuando creamos algo de la nada, hemos de intentar hacerlo lo mejor posible. Rindo tributo al amor cada día con lo que me gustaría decirle y quizás nunca llegue a decirle. El blog me aporta muchas cosas, pero hoy en día me sirve para sentirle más cercano al escribir desde el corazón, el mismo corazón donde él está desde hace meses.
El blog me aporta muchas otras cosas, pero hoy por hoy, este blog tiene significado porque amo y al amar me siento viva y al sentirme viva... necesito describir todas esas emociones (o al menos acercarme a ellas a través de las palabras).
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