lunes, octubre 04, 2010

Cuando los caminos no se cruzan

Cuando me iba, él aún seguía, que me he fijado, incluso he mirado hacia el fondo de la calle. Pero hoy no era un día en que el azar ha hecho que se cruzaran nuestros caminos. Otro día será...
Sin embargo, ¡qué vacío es el día sin él! ¡qué oscuridad se cierne en el entorno cuando no existe la luz de sus ojos! ¡qué extrañeza cuando no encuentras la magia que te envuelve cuando él está cercano...! Aunque le he sentido muy próximo, pero no es lo mismo que si me encontrara con él.
Le echo tanto de menos...
He echado de menos cerrar los ojos e imaginar que acariciaba ese rostro tan preciado, que me perdía en esa mirada tan querida, que besaba esa sonrisa tan perfecta. Es tan especial, que los días en que no le veo, son demasiado normales. Él los convierte en únicos, aunque esos momentos se caractericen por su extraña (pero intensa) fugacidad.
Le quiero tanto...

Ha sido un día un tanto apagado. Faltaba su luz.

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