
Dicen que la mirada es el espejo del alma. Al pensar en ello pienso en una mirada en concreto. En la dulzura que veo en esos ojos, en la nobleza que tienen esas pupilas, en la bondad que destilan... Es una mirada cargada de tan excelsa perfección...
Hay miradas que lo dicen todo, hay miradas que no aportan nada, hay miradas oscuras, hay ojos que se desvían para ocultar una mentira, una traición o algo que no quieren enseñar al mundo, hay ojos que se desvían por amor, hay miradas piadosas, miradas que reflejan todo un mundo...
En su mirada yo veo todo lo mejor del mundo. Y cuando le miro durante una pequeña fracción de segundos me siento 'tocada' por el ángel portador de esa mirada. Por esa misma mirada me embelesó un día, esa primera mirada fue la que causó esa atracción hacia él (luego fueron llegando otras virtudes). Esa mirada me brinda, cada día, un variado abanico de emociones.
Cuando hablo de su mirada, no me refiero a lo que él dice de sí mismo al mirar, sino a lo que yo veo en él. Cuando miras a esa persona, sabes que tienes enfrente a una persona de gran corazón, pero también te otorga la brillante luz de una persona de enorme sabiduría. Por su mirada veo el alma cristalina y pura de un ángel.
Hoy he sentido que me faltaba algo. Ese fugaz instante en que me siento 'tocada'...
¡Qué no daría yo porque cada noche, antes de cerrar los ojos, fuera esa mirada tan querida lo último que viera al entrar en el mundo de los sueños y que, al despertar al alba, fuera lo primero que vieran mis ojos...!
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