
Mis días cada vez se pasan más rápido, sobre todo si no ocurre algo que ralentice las horas. Tengo un poco de mala suerte, porque he ido a verle por la mañana y no estaba. Me hubiera gustado tanto que su mirada congelara el momento... Porque todos los instantes en que aparece él son especiales, únicos...
Esta tarde no he podido escribir, porque he tenido un técnico informático aquí que, a cada poco, me levantaba de la silla. No me extraña que se me haya pasado la tarde volando.
Le echo mucho de menos. Sonrío al pensar en él, sonrío al imaginar todo aquello que me gustaría decirle. Hoy me gustaría caminar con él y contarle... Contarle cosas que aquí no voy a concretar. En estos momentos recuerdo perfectamente el timbre de su voz, su risa al otro lado y las cervezas que nos quedan.
Y me encanta...
Lo que daría por tomarme algo ahora con él...
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