lunes, octubre 04, 2010

En las estrellas

Hoy me he quedado a comer aquí, una decisión de última hora, así que no he movido el coche. Pero, hace un rato, tenía que salir y he recordado que me dijeron que habían dejado caramelos en el coche, caramelos para el mostrador de la oficina.
¡Cuál ha sido mi sorpresa al dirigirme hacia allí y ver otro coche! Estoy segura de que he sonreído pícaramente, porque me apetecía hacer una pequeña travesura: quería dibujar, sólo que lo sigue teniendo tan limpio, y pasan tantos coches y tanta gente por allí que me he echado para atrás. Y no he dibujado nada. Inconscientemente he mirado al fondo de la calle, a ver si venía, como fruto de un azar que nunca buscamos y que siempre aparece cuando menos lo esperamos.
Aunque el hecho de ver algo suyo hace que le sienta muy cercano, no es lo mismo que cuando le veo. Cuando me encuentro con él existe esa magia... Miro a sus ojos y encuentro la bondad del mundo. Y hoy no ha existido nada de eso, y le estoy echando de menos. Seguro que estaba guapísimo hoy.

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