
Echo de menos algo. Hoy me falta algo. Creo que necesito ese instante. He ido en busca de ese instante, claro, pero quizás haya ido con bastante tiempo de antelación. Ahora me arrepiento de no haber esperado un poco más... Necesito ese momento de él, ese fugaz segundo en que ladea la cabeza sutilmente y sus ojos me miran con esa nobleza que sólo encuentro en ellos, con tanta bondad, con tanta paz. Los mismos ojos que me hacen sonreír cada día, que me brindan un pedazo de felicidad. La mirada perfecta de un ángel.
Y ahora lo empiezo a echar de menos, como si ese instante fuera una necesidad casi vital. "Casi" porque hoy no se ha producido esa eclosión de sentimientos que me brinda ese instante de él, y sobrevivo. Sin embargo, siento como que me falta algo, como que me falta él.
Echo de menos sentirme envuelta por la magia que proviene de él y, a su vez, envolverle con mis brazos en un abrazo invisible. Echo de menos comprobar que todo en él está en el mismo lugar de siempre. Echo de menos el alborozo por su cercanía, por el hecho de saber que sólo tengo que mirar un poco hacia un lado para encontrarme con esa persona tan especial.
¿Por qué no habré esperado un poco más...?
Hoy me falta él, aunque estoy segura de que no andará muy lejos.
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